Hijos con Padres Fallecidos Ahora Sí Escuchan sus Audios de WhatsApp a la Velocidad Normal
- Humanos 2050
- 27 may 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 3 jun 2024

En un giro irónico del destino, una nueva tendencia está conquistando a las personas: escuchar los audios de WhatsApp de sus padres fallecidos a la velocidad normal.
En un mundo donde la inmediatez y la superficialidad reinan, pocos hubieran anticipado que el paso definitivo hacia la atención y el respeto vendría de una situación tan sombría.
“Siempre ponía los audios de mi mamá a 1.5x o 2x. Era tan lenta hablando que me desesperaba”, confiesa Pedro, un joven de 28 años que perdió a su madre recientemente. “Ahora, escuchar su voz a la velocidad normal me hace sentir como si estuviera aquí de nuevo. Es como si cada palabra tuviera más peso, más significado. No sé cómo no me di cuenta antes”.
Los expertos en comunicación digital y psicología han señalado que esta práctica no solo subraya una triste realidad sobre nuestra relación con la tecnología, sino también sobre cómo valoramos (o no) el tiempo y las palabras de nuestros seres queridos.
"Es irónico y trágico a la vez", explica la doctora Marta Rodríguez, especialista en conductas digitales. "Durante su vida, estos padres lucharon por la atención de sus hijos, compitiendo con videos virales y memes. Ahora, en su ausencia, finalmente obtienen la atención plena que merecían".
Los críticos señalan que esta tendencia es una cruda representación de cómo la cultura de la velocidad y el consumo rápido de información ha erosionado nuestras relaciones humanas más básicas. En vida, los audios de los padres eran un estorbo, un retraso en el frenético ritmo diario. En la muerte, se convierten en reliquias, pequeños tesoros de la voz que ya no está.
Sin embargo, esta situación plantea una reflexión profunda sobre la inmediatez con la que vivimos y cómo nuestras prioridades pueden estar profundamente equivocadas. ¿Qué dice de nosotros como sociedad que solo podamos apreciar plenamente a nuestros seres queridos cuando ya no están?
Juanita, de 34 años, comparte su experiencia: “Recuerdo una vez que mi papá me envió un audio explicándome una receta familiar. Lo puse a 2x y apenas le presté atención. Ahora lo escucho a la velocidad normal, y cada pausa, cada risa, me hacen sentir su presencia más que nunca. Me arrepiento de no haberle dado ese tiempo cuando todavía lo tenía”.
En definitiva, esta tendencia es un reflejo sombrío de nuestras prioridades y el ritmo frenético al que nos hemos acostumbrado. Quizás, solo quizás, escuchar esos audios a la velocidad normal mientras nuestros padres aún están con nosotros podría cambiar la dinámica de nuestras relaciones, otorgándoles el valor que verdaderamente merecen.
¿Cuántos audios de tus seres queridos escuchas a toda velocidad? ¿Será necesario que ya no estén para que te tomes el tiempo de escucharlos como se merecen?
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